La cavitación actúa sobre los depósitos grasos localizados. Ésta se elimina después a través del sistema linfático y la orina.  Es un método no invasivo ya que no es una intervención quirúrgica. No se requiere hospitalización ni anestesia.  Un rodillo inteligente genera microburbujas de vacío de forma controlada; éstas producen la llamada cavitación, que son ondas ultrasónicas moduladas en múltiples frecuencias.  Dichas microburbujas tienen un efecto de succión en el tejido conjuntivo, que es donde se encuentran las grasas, destruyendo la célula adiposa desde el interior. Es decir, las ondas generadas por el rodillo chocan contra las células adiposas destruyendo su membrana y liberando la grasa.

Se recomiendan de 6 a 10 sesiones semanalmente, aunque el efecto es evidente desde la primera sesión.

En la clínica Lidia Romero todos los tratamientos son personalizados, adaptándose a las necesidades del paciente, siempre con una valoración previa, con el fin de obtener los mejores resultados